SrtaAdler

«Beauty is terror»

Category: Rutina

Estoy escribiendo un libro.

Así es. Estoy escribiendo un libro y he leído en una aplicación que el primer paso para escribir un libro es dejar de decir “quiero escribir un libro” y empezar a decir “estoy escribiendo un libro” así que: Estoy escribiendo un libro.

Es más difícil de lo que parece. Escribir un libro no (bueno, obviamente, eso también), sino decirlo. Es complicado decir “estoy escribiendo un libro”. Es como un compromiso. Decirlo te obliga a hacerlo. Así lo siento yo. Lo has dicho, has dicho que lo estás haciendo, y deberían verse los resultados tarde o temprano. Así que: estoy escribiendo un libro.

No va a ser un libro excepcional, ni el mejor libro del mundo. Pero va a ser Mi libro. Un libro escrito por mi. No será autobiográfico, ni fantástico. Será una historia corriente, que le pasa a gente corriente. Porque eso no tiene nada de malo. No todos los libros van a tratar sobre aventuras impresionantes y de viajes maravillosos. Yo quiero escribir sobre la vida que una hipotética persona pudiera tener, alguien como yo, o como tu.

Llevo años diciéndome que todo lo que se me ocurre ya está escrito y que debería ser original, que debería encontrar un tema que no se haya tratado antes, una historia nueva, innovadora… Pero he llegado a una conclusión: por mucho que un libro trate de lo mismo que otro, nunca será el mismo libro. No lo ha escrito la misma persona, y un tema puede tratarse desde muchos puntos de vista de maneras muy distintas, por lo que el libro resultante acabaría siendo distinto. ¿No? De todos modos, nunca he leído un libro que narre lo que yo voy a narrar. Eso no significa que no exista (seguro que existe), simplemente que no lo he leído yo, como individuo.

Escribiendo la frase que leeréis a continuación me he reído de mi misma, y es que va a ser una historia “de amor”. Siempre he dicho que no me gustan las novelas de amor. La literatura amorosa (¡que no romántica! Tal y como leísteis en este “Voy a criticar cosas”), esa que trata principalmente sobre el amor y los dramas que este conlleva, no ha sido nunca mi plato principal en cuanto a lecturas. Pero no es la historia de amor que yo quiero narrar. No quiero tratar el chica conoce a chico, se enamoran perdidamente y tras una serie de catastróficas desgracias acaban casándose y siendo felices para siempre jamás.

Entonces, ¿debería decir que voy a escribir una historia de desamor? No lo sé. No sé cómo calificar esta historia. Pero una cosa podéis tener claro: No será un cliché. O eso espero, porque no quiero que lo sea.

Pero bueno, yo no venía a hablar de mi libro, sino a informaros de que estoy en ello. Así que ya lo sabéis, estoy escribiendo un libro.

Advertisements

Rutina.

Ha vuelto a empezar todo (en realidad hace ya tres semanas, pero imaginemos que actualicé cuando tocaba…). Este año las vacaciones -que no el verano- se han hecho cortas. Muy cortas. Ni siquiera las he aprovechado para hacer cosas interesantes, para que mentirnos. Más allá de dedicarme al rol -cosa que no tiene desperdicio, de todos modos- no he hecho mucho. Y podríais pensar: “Claro, y ahora te arrepientes”, pero no. Ni en lo más mínimo. No soy yo persona de moverme mucho, muchos lo sabéis, y durante el mes de Agosto, en el que tuve vacaciones al 100%, decidí que iba a hacerlo lo menos posible. Y lo cumplí. Más allá de la reglamentaria visita anual a Altorricón, no hice nada.

Junio y Julio fueron diferentes. Y duros. Estudiar en verano es una putada. Más si tienes que madrugar, coger tren y dos metros para llegar a clase. Pero todo se supera, todo pasa, y aunque se hicieron eternos, Junio y Julio se fueron. Pero tal como se fueron esos dos meses, Agosto también pasó volando y ahora me ha tocado volver a la rutina de levantarme temprano, coger tren y dos metros para ir a clase. Había empezado este curso con muchísimas ganas, pero la verdad es que mis ganas han ido cayendo en picado desde poco antes de verano. No es que me desagrade, pero parte del curso no ha sido lo interesante que esperaba.

Como todo, esto también se acaba, y ahora solo quedan dos semanas antes de empezar el periodo de prácticas. La empresa a la que voy a ir a hacer prácticas pinta muy bien y sé que voy a acabar haciéndome ilusiones de poder quedarme fija, pero las posibilidades son ínfimas. Deseadme suerte.

Una sociedad enferma

En la vida, hay cosas que crees que jamás van a pasarte a ti. Por lo general, las desgracias que vemos en el mundo quedan ajenas a nosotros y no solemos entender las situaciones que nos cuentan porque no las hemos vivido. Por más que nos las cuenten, las experiencias siguen siendo de otros y no nuestras. Los individuos de esta sociedad (estoy generalizando, por supuesto) no empatizan con su entorno, es así. Las personas somos individualistas. “El hombre es un lobo para el hombre”, que dijo aquel. Cada uno nos preocupamos de nuestros propios problemas y si sabemos que otros sufren no nos importa, siempre y cuando nosotros estemos bien. Ya he dicho que estaba generalizando. Sé que no todos somos así. Yo misma me considero solidaria, suelo empatizar con los demás (tal vez demasiado) y por eso me sorprendo (e indigno en sobremanera) siempre que otros no lo hacen.

Pero si ya me indigno cuando no ayudan a otras personas, podréis imaginar que, cuando la afectada con la que nadie se solidariza soy yo, la cosa empeora, porque me doy cuenta de lo que se siente, y no me gusta saber que, ahí fuera, hay miles de personas sintiéndose así. Pero no quiero exagerar, así que voy a explicaros lo que me pasó hace dos días, el Lunes: Read the rest of this entry »